
El CEO que dejó de preguntar en qué se iba el dinero de marketing
Invertía todos los meses y solo recibía un informe con impresiones y alcance. Montamos la medición y el panel que le dicen qué entra, por dónde y a qué coste.
El gerente llevaba dos años invirtiendo en marketing y no sabía decir si funcionaba. Cada mes recibía un informe lleno de impresiones, alcance y crecimiento de seguidores, y ni una sola línea sobre lo único que le importaba: cuántas oportunidades reales habían entrado y cuánto le había costado cada una. Los formularios de la web caían en un correo compartido, los de LinkedIn los descargaba alguien a mano y las llamadas no se registraban en ningún sitio. Cuando su socio le preguntaba cuánto de la facturación venía de marketing, la respuesta honesta era que no lo sabía. Así que decidía por sensación: recortaba donde le parecía caro y subía donde le habían dicho que había que estar.
La intervención, paso a paso.
Auditamos qué se estaba midiendo y encontramos que casi nada llegaba al CRM
Montamos el seguimiento de punta a punta: anuncio, web, formulario, llamada y oportunidad
Unificamos los leads de todos los canales en una sola entrada, sin descargas manuales
Conectamos el CRM para que cada oportunidad arrastre de dónde vino
Construimos un panel de dirección con gasto, leads, coste por lead y cierres
Fijamos una revisión mensual de 45 minutos con los datos delante
En qué se tradujo.
Sabe cada semana cuánto ha invertido y cuántas oportunidades ha traído
El coste por oportunidad dejó de ser una incógnita y pasó a ser un objetivo
Las decisiones de presupuesto se toman sobre la tabla, no sobre la sensación
Puede responder a su socio cuánta facturación viene de marketing, con el dato
Dejó de pagar dos canales que no habían traído ni una sola oportunidad
¿Tu empresa se parece a esta?
Nos cuentas cómo está tu marketing hoy y te decimos qué falta, qué sobra y por dónde empezaríamos.